Todo a ser posible.
Y tú... me pones la zancadilla.
Con lo fácil que es hablarlo, dejarme entrar y celebrarlo.
¡Claro que quiero algo! Todo o nada, pero con garantía.
Ya no sé cómo decírtelo.
Unas veces soy hermética y otras permeable en sobredosis.
Para ti, claro. Así por y para ti.
Tú no te enteras, porque no quieres o porque no sabes.
Yo me empalago de tanto, tanto saborear la misma degustación...
Tu tiempo se está acabando. No te avisaré cuando, por fin, ese día llegue.




